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Vela con forma de colmena



La colmena es la vivienda de una colonia de abejas. Las colonias de abejas están constituidas por tres castas: las obreras, los zánganos y la abeja reina. Las abejas que se ven comúnmente son las obreras, que también constituyen la parte más numerosa de la colonia.

Para constituir un nuevo grupo, la abeja reina de más edad abandona la colmena, llevándose consigo un gran número de obreras y dejando a la reina más joven a cargo de lo que queda de la colonia original. Este proceso se denomina naturalmente enjambrazón y al grupo de abejas con su nueva reina se lo llama enjambre. 

Velas con hojas


Existen multitud de formas de hojas que nos ayudan a identificar el árbol o arbusto al que pertenecen. Las hojas tienen muchos colores que incluso cambian según las estaciones. A través de las hojas la planta respira, capta la energía del Sol y la transforma en vida.

Velas con forma de abeja



Las abejas son insectos sociales muy organizados que dedican su vida al buen funcionamiento del enjambre. Gracias a ellas tenemos miel, propóleos, jalea, polen y cera. Pero la labor más valiosa (y quizás la menos reconocida) de las abejas es la polinización. Éste es un proceso fundamental para el mantenimiento de la vida sobre la tierra y las abejas son los polinizadores más eficientes.

El uso de pesticidas en la agricultura intensiva afecta seriamente a las abejas y a otros insectos polinizadores. Pero el mantenimiento de la huerta tradicional, con setos y variedad de cultivos, favorece la biodiversidad y produce alimentos mucho más sanos.

Por qué no hago velas de parafina


La parafina es un residuo del petróleo, consiste en los posos que quedan en el fondo de los barriles de petróleo crudo. Es un producto residual que antes no tenía ninguna salida. Estos posos se blanquean con benceno (que en el aire es tóxico) y se tratan con diferentes disolventes químicos. Cuando se queman estas velas, emiten hollín y humo, toxinas, y agentes carcinógenos. Nadie compraría velas de parafina si no se eliminara antes el mal olor que producen (similar a los humos del gasoil) con aromas sintéticos, muchos de los cuales son irritantes. Si se supiera que el hollín, el humo y los residuos químicos de esas velas pueden adherirse a las paredes y al techo, es posible que nunca se encendieran.